EL PROBLEMA DE LA CONTAMINACIÓN

A medida que aumenta el poder del hombre sobre la naturaleza y aparecen nuevas necesidades como consecuencia de la vida en sociedad, el medio ambiente que la rodea se deteriora cada vez más.

Texto que se mostrará en la imagen Aunque las últimas lluvias han aliviado la situación, normalmente al llegar estas fechas, el nivel de contaminación atmosférica crece en la ciudad de Madrid de forma alarmante y obliga a las autoridades a tomar medidas urgentes para controlar este  riesgo que afecta  de forma muy grave a nuestra salud.No es sólo un problema de Madrid. Afecta a todas las grandes ciudades.

A medida que aumenta el poder del hombre sobre la naturaleza y aparecen nuevas necesidades como consecuencia de la vida en sociedad, el medio ambiente que la rodea se deteriora cada vez más. El progreso tecnológico por una parte y el acelerado crecimiento demográfico de estas grandes urbes por otro, producen la alteración del medio llegando en algunos casos a hacer la atmósfera irrespirable.

Este tema de la contaminación y de lo que él llama el “cuidado de la casa común”, lo aborda el Papa Francisco en su encíclica “Laudato si” del 24 de mayo de 2015. En ese documento nos anima a entender la ecología de forma integral, teniendo en cuenta no sólo la contaminación material, sino la contaminación espiritual y animándonos a una ecología integral, es decir a una ecología que tenga en cuenta al hombre mismo en su integridad.
 

El poder del hombre sobre la naturaleza y las nuevas necesidades, como consecuencia de la vida en sociedad, hacen que el medio ambiente se deteriore cada vez más.

El Papa Francisco en su encíclica “Laudato si” nos anima a entender la ecología de forma integral,que tenga en cuenta al hombre mismo en su integridad

El problema que vive la humanidad es el de un medio ambiente irrespirable no sólo en el plano material, sino también en el plano espiritual

Y es que el problema que vive la humanidad es el de un medio ambiente irrespirable no sólo en el plano material, sino también en el plano espiritual.
Cuando la Biblia habla del Espíritu Santo utiliza el símbolo del aire. Sin aire no hay vida. Lo que es el aire, limpio y fresco, para la vida biológica, lo es el Espíritu Santo para la vida espiritual. Y lo mismo que existe una contaminación atmosférica que envenena el ambiente y a los seres vivos, también existe una contaminación del corazón y del espíritu que daña y envenena la existencia espiritual. Y, así como no conviene acostumbrarse a los venenos del aire (y, por eso, el compromiso ecológico constituye hoy una prioridad), se debería actuar del mismo modo con respecto a lo que corrompe el espíritu.

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