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Linea Editoria COPE

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  • “¿A usted qué le preocupa más: la crisis de la vivienda o la inmigración descontrolada?”. Este es el plebiscito en que Pedro Sánchez pretende convertir las elecciones generales. Después de una legislatura que nunca debió arrancar, porque nunca existió una mayoría que respaldara al gobierno, al presidente hay que reconocerle unas dotes fuera de lo común a la hora de navegar sobre las fracturas sociales y envolver en un grandilocuente relato cualquiera de sus decisiones, incluso el reconocimiento de su soledad parlamentaria, que le obliga por fin a proceder a la disolución anticipada de las Cortes. Solo que sus relatos siembran confrontación y enrarecen la convivencia.

    Desde la ley de amnistía, a los ataques contra el poder judicial para defenderse frente a los casos de corrupción, la polarización ha sido la seña de identidad de su Gobierno. No podía ser menos el epílogo, con el uso torticero del problema de la vivienda. Sánchez está decidido a exprimirlo hasta la última gota, como ha visto que la izquierda populista ha logrado hacer en lugares como Irlanda o las ciudades de Berlín y Nueva York. Con ello, sin embargo, entorpece la solución, que solo será posible desde un amplio acuerdo de fuerzas políticas y sociales. Es cierto que la ruptura de los consensos es un problema común a muchas democracias occidentales, con el retroceso de los partidos moderados. Si el fenómeno adquiere características particulares en cada país, en España un elemento distintivo ha sido el control del PSOE por parte del sanchismo. La buena noticia es que la solución está ya, ahora sí, al alcance de la mano.

  • El anuncio del adelanto electoral abre una nueva etapa política, pero también obliga a una reflexión exigente sobre lo vivido en los últimos años. España necesita recuperar la confianza en sus instituciones. En este sentido, Alberto Núñez Feijóo ha planteado la convocatoria electoral como una elección entre dos modelos de país: uno marcado por el desgaste institucional y otro orientado a la recuperación y la estabilidad. Según sus palabras, el daño sufrido por España ha sido "descomunal pero no irreversible" y exige una auténtica reconstrucción nacional.

    Más allá de las lógicas electorales en las que ya hemos entrado, como ha vuelto a mostrar sin pudor hoy Pedro Sánchez, es difícil negar que la vida pública española ha atravesado una etapa de enorme polarización, con un creciente deterioro de la confianza ciudadana en la política. Que Sánchez se presente ajeno a todo ello, después de ocho años en el Gobierno, es la penúltima de sus tretas. Por eso estas elecciones no pueden reducirse a un simple relevo de siglas.

    Los españoles tienen derecho a exigir respuestas sobre la corrupción, la transparencia, la calidad institucional y el rumbo económico del país. Y tienen derecho también a votar con la esperanza de que la política vuelva a ser un instrumento de servicio al bien común y no de confrontación constante. El próximo 29 de noviembre no solo estará en juego un Gobierno. Estará en juego la oportunidad de empezar a cerrar una etapa que muchos españoles consideran agotada y de abrir otra basada en la responsabilidad, la ejemplaridad y el respeto a la verdad, sin las que se hace imposible la construcción de una verdadera democracia.

  • Este domingo hemos celebrado a San Francisco de Asís, el santo que hizo de la paz, nacida de la fraternidad en Cristo, toda una forma de vida. En un mundo que vuelve a hablar demasiado el lenguaje de las armas, San Francisco nos recuerda otro vocabulario bien distinto en el que el Papa León XIV viene insistiendo una y otra vez desde el mismo día en que salió por primera vez como papa al balcón de San Pedro y nos habló de una paz desarmada y desarmante. Como sostiene León XIV, la paz no puede ser solamente el silencio de las armas, sino que necesita corazones capaces de renunciar a la lógica de la fuerza.

    San Francisco lo entendió hace ocho siglos y por eso sigue siendo tan incómodamente actual. Precisamente ahora, en este año en el que celebramos el jubileo franciscano que conmemora los 800 años de su muerte, la Iglesia nos invita a mirar de nuevo al poverello de Asís. El carisma de San Francisco, ocho siglos después, sigue dando fruto. Testimonio de ello es no solo la gran y dinámica familia franciscana, sino también los numerosos dones que su legado espiritual difunde entre el pueblo de Dios. Y para honrar como verdaderos testigos ese legado a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, nos toca pedir con perseverancia el don de la paz y entender que una de las tareas más fecundas a las que podemos dedicar nuestra vida es la de propiciar y construir la concordia entre los pueblos.

  • Muchos han olvidado hoy durante el Pleno del Congreso que, o bien llevan ocho años gobernando, o bien apoyando sin fisuras al Gobierno de Sánchez. A todos ellos se les da muy bien atizar el fuego de las pasiones y alardear de un celo moral que solo es fachada.

    Sánchez lleva tiempo derrotado y ha creído que el sindicato de inquilinas, en su lucha contra Ayuso, le iba a dar el oxígeno que Junts le ha acabado negando. No ha calculado bien que la presión que ejercen los acampados de la Puerta del Sol no conseguiría amedrentar a los organizadores del 1 de octubre. Sánchez está bastante solo. Ya no puede ofrecerle grandes cosas a Puigdemont. Le quedan Yolanda Díaz y los agitadores que en la calle, a las puertas del Congreso, claman a favor de la huelga general.

    Es verdad que al presidente del Gobierno le gustan los activistas, pero también sabe que su lealtad es proporcional a la capacidad que él tenga de satisfacer sus demandas. De ahí que lo que suceda este fin de semana es crucial. O bien Sánchez acepta la realidad y convoca elecciones desde el máximo respeto a la institucionalidad, o bien opta por los mismos subterfugios, o peores, que ya puso en marcha en abril de 2024.

  • En medio de la fuerte presión que rodea el Congreso de los Diputados, ejercida por los acampados en Sol, ahora empeñados en convocar una huelga general, el Gobierno cosecha hoy la derrota más importante de la legislatura. Una derrota que puede ser definitiva. 

    Desde que estallara el caso “Maricarmen”, Pedro Sánchez ha convertido esta causa en el último balón de oxígeno para su Ejecutivo y en una forma de movilizar a las paralizadas y divididas fuerzas de la izquierda, también a los socialistas. Pero la realidad se ha impuesto y los dos decretos sobre la vivienda han acabado en papel mojado. Esta derrota pone en evidencia la gran impostura de esta legislatura. La “mayoría progresista” que ha mantenido a Pedro Sánchez en la Moncloa sólo existía como un mercado de intereses en el que los grupos que la integraban se han aprovechado de la debilidad de Sánchez para sacar el mayor rédito posible.

    La sesión de hoy en el Congreso se convierte, en la práctica, en una moción de confianza que ha perdido el Presidente del Gobierno y que se convierte en una forma elocuente de censura. El foco está ahora en la reacción de Sánchez a la que sin duda es la mayor derrota sufrida en sus años de Gobierno. Una derrota infligida por el partido de Carles Puigdemont que, desde el exilio, ha ejecutado una venganza que quizás llevaba esperando hace tiempo. A Sánchez se le han acabado las recetas del manual de resistencia, la motivación principal que ha tenido desde el inicio de legislatura para seguir en La Moncloa.

  • Estados Unidos pone punto y final a su presencia en Irak. Es un acontecimiento altamente simbólico. Las guerras contra Sadam Hussein iniciaron una etapa de máximo intervencionismo en Oriente Próximo, tras los hitos previos de la alianza con Arabia Saudí iniciada en 1945, y la que se fraguó con Israel a partir de los años 70 y 80.

    Los lazos con Israel se mantienen todavía firmes, pese a lo cual Washington está decidido, si no a desmantelar, sí a reducir drásticamente su presencia en la región. Los saudíes lo han sufrido en carne propia en las últimas semanas: Los norteamericanos no solo les ha negado apoyo contra las milicias hutíes en Yemen, sino que han pactado a escondidas con ellas. 

    El motivo de la retirada de Oriente Próximo no es la impulsividad de Trump. Ya Barak Obama anunció esa intención con el objetivo de centrarse en Asia. 

    Por entonces, EE.UU. todavía necesitaba importar petróleo, algo que ya no ocurre, lo que eleva aún más la presión contra una presencia jalonada por múltiples fracasos y altamente impopular en la opinión pública doméstica. En este esquema, la guerra con Irán se explica como un apoyo a Israel en la lucha por la hegemonía regional. 

    China aumentará su presencia, pero no lo suficiente para llenar el hueco. Rusia está atrapada en Ucrania, y Europa no tiene la capacidad suficiente. Empiezan a fraguarse alianzas y contra-alianzas ante los cambios que se avecinan. Lo cual no necesariamente significa mayor inestabilidad. No, en comparación con los últimos 35 años de hegemonía incuestionable de EE.UU., que para Oriente Próximo no han sido precisamente tranquilos.

  • El Rey Felipe VI y la Reina Letizia viajarán a Ceuta y Melilla los próximos 13 y 14 de octubre. La visita comenzará al día siguiente de la Fiesta Nacional y servirá para ofrecer un respaldo a la población de ambas ciudades autónomas. En el caso de Ceuta la situación es todavía crítica y la presencia de miles de personas llegas de Marruecos sigue condicionando la vida de los vecinos. La llegada del Jefe del Estado escenificará con naturalidad la soberanía española sobre ambas ciudades. Pero, además, expresará un afecto explícito hacia ceutíes y melillenses en un momento singularmente delicado.

    El Rey ha mantenido contacto permanente con el Gobierno ceutí y ha mostrado una disposición ejemplar durante esta crisis. Sin embargo, ante un viaje con tanta carga histórica y simbólica, resulta decepcionante que el presidente Sánchez no vaya a acompañar a los Reyes. La gravedad de la situación habría justificado su presencia.

    La visita no está exenta de riesgos diplomáticos con Marruecos. Sin embargo, la presencia del Jefe del Estado en ambas ciudades no debe quedar condicionada por un socio que ofrece una relación de lealtad intermitente. El compromiso del Rey es con los ciudadanos, especialmente con aquellos que atraviesan una situación tan compleja como injusta. Ceuta y Melilla son parte inseparable de España y sus habitantes merecen sentir la cercanía de un Rey que, una vez más, ha sabido estar a la altura.

  • Que la vivienda se ha convertido en un problema para muchos españoles es un hecho incuestionable. Precisamente por eso, el Gobierno debería abordar esta cuestión con rigor y responsabilidad. 

    Los dos decretos aprobados esta semana por el Consejo de Ministros apuntan en la dirección contraria: son un ejercicio de populismo normativo que, lejos de ofrecer soluciones, amenaza con agravar el conflicto. Sus medidas pueden desincentivar el alquiler y señala como culpables a los pequeños propietarios, lo que, además de injusto, puede acabar reduciendo la oferta y produciendo el efecto opuesto al que se persigue.

    El Gobierno ha tenido ocho años para enfrentarse a una crisis que venía gestándose desde mucho antes. Que ahora recurra a dos decretos exprés al calor de la conmoción social por el desahucio de Maricarmen es una forma poco leal de capitalizar una preocupación legítima con fines partidistas.

    España necesita un debate sereno y sincero sobre la vivienda, en el que las distintas administraciones cooperen con lealtad. 

    El Ejecutivo ha preferido la política de gestos y una retórica abiertamente efectista. Que en el BOE se lean acusaciones a los fondos buitre, e incluso referencias a la dictadura como coartada, revela que al Gobierno le interesa más alimentar la retórica del muro que resolver el problema. Es probable que, este viernes, el Congreso de los Diputados tumbe al menos uno de los dos decretos. 

    Pero hay un daño que ya está hecho: legislar a golpe de titular, con textos apresurados y cargados de ideología puede acabar agravando un problema que empieza a hacerse insostenible para muchos ciudadanos.

  • No es la primera vez que el Rey Felipe VI se refiere a lo ocurrido hace dos meses en Ceuta como una “intrusión masiva de decenas de miles de personas violando una frontera española que es, también, una frontera europea”. Sin embargo, en su discurso de ayer en la cena de gala ofrecida al presidente Macron, con Pedro Sánchez presente, ha dado un paso más al calificar lo ocurrido como “un desafío mayúsculo desde el punto de vista de seguridad y orden público y humanitario”.

    A la espera de que se produzca el anunciado viaje de los Reyes a Ceuta, la palabra de Felipe VI ayuda a clarificar lo ocurrido. Ahora solo hace falta que se saquen las consecuencias desde el punto de vista de la actuación del Estado en la defensa de la integridad territorial de España y en la necesaria ayuda humanitaria.

    La situación que se sigue viviendo en Ceuta representa un desafío sobre todo para los ceutíes que demandan un plan eficaz que permita a Ceuta recuperar cuanto antes la normalidad. Resulta paradójico que ante la inacción del Poder Ejecutivo sea el Poder Judicial el que avance con paso más firme en la clarificación de lo ocurrido, en las responsabilidades penales, ya que las políticas siguen sin depurarse. El hecho de que el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, haya declarado esta mañana en la Audiencia Nacional es una garantía de que el Estado de Derecho funciona. Insistir ante la jueza en que intentó contactar hasta diez veces con Pedro Sánchez para alertarle de la invasión, sin obtener respuesta, es suficientemente elocuente de lo que ha pasado y de lo que pasa.

  • Vladímir Putin actúa de manera inmisericorde en Ucrania y no existe posibilidad alguna de comparar al agresor con el agredido que, después de 167 días de guerra, se limita a ejercer su legítimo derecho a defenderse. 

    El último ataque contra el centro de Kiev, en busca de civiles a los que masacrar, es uno de los tantos actos de guerra que la Rusia de Putin despliega sobre suelo ucraniano. No hay legitimidad alguna que pueda justificar el asesinato de ocho personas y el ataque a una clínica, según el primer balance de ese ataque perpetrado contra Kiev durante el día de ayer, además de centros educativos, gasolineras y el edificio de la Academia de Ciencias. 

    Y mucho menos puede justificarse el asedio al que Rusia está sometiendo a una pequeña localidad del sur de Ucrania, Oleshky, en la que 2.000 personas carecen de agua, luz y alimentos.

    Solo en la última semana de septiembre, los ataques rusos han matado a 12 civiles ucranianos y herido a unos 200. Es su modo de vengar los ataques de Ucrania contra centros energéticos o la detención de 250 soldados rusos que previamente se habían rendido ante el avance ucraniano. 

    La guerra debe poder terminar y hay que hacer lo que sea materialmente posible para que el realismo se imponga. Lo que no puede pedírsele a Ucrania es una rendición sin condiciones, mientras Rusia aumenta de manera desproporcionada su gasto militar al tiempo que ha hecho de la amenaza de la guerra híbrida un arma de presión psicológica contra la población europea.

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Aldea del Fresno

Aldea del Fresno

Municipio situado en la comarca de la Sierra Oeste de Madrid, famoso por sus playas fluviales en el río Alberche y su entorno natural.

Batres

Batres

Localidad con un importante patrimonio histórico, donde destaca su magnífico Castillo de Batres vinculado al poeta Garcilaso de la Vega.

Cadalso de los Vidrios

Cadalso de los Vidrios

Ubicado en el suroeste madrileño, célebre por el Palacio de Villena, sus tradicionales viñedos y sus paisajes rodeados de pinares.

Chapinería

Chapinería

Pueblo con encanto que alberga el Centro de Educación Ambiental El águila, ideal para rutas de senderismo y turismo de naturaleza.

Cenicientos

Cenicientos

El municipio más occidental de la Comunidad de Madrid, conocido por la Piedra Escrita y su arraigada tradición vitivinícola.

Colmenar del Arroyo

Colmenar del Arroyo

Singular municipio famoso por sus fachadas decoradas con poesía en las calles y sus puentes de origen medieval.